Un Cementerio Con Historia

CEMENTERIO DE AZUL Homenaje a la majestuosidad de la muerte y a la síntesis histórica La ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires, Argentina, rinde homenaje a la majestuosidad de la muerte, con una imponente escultura hecha en 1938, por el arquitecto Francisco Salamone. Esta escultura representa un ángel flamígero con una espada en las manos, Como dijo alguien, pareciera que estuviera marcando la frontera entre la vida y la muerte; además esta representando para los creyentes la esperanza de la resurrección. Entrando ya al interior del cementerio encontramos dos cenotafios que rinden homenaje a los muertos de los dos grandes partidos políticos cuya ideología la podemos considerar fundacional de la argentina moderna. Uno es en homenaje a los muertos en la Revolución Radical, de 1890 y el otro es en homenaje al Teniente General Juan Domingo Perón y a su esposa Maria Eva Duarte. Es como si esta Ciudad Cervantina, de profundas raíces Pampas, en la que hace años, se señoreaban los pueblos originarios, tierra en que tantos desencuentros se produjeran, quiere ser hoy la heredad de la síntesis unificadora de tantos años de desencuentros.





A los desaparecidos de toda la tierra, de todas las épocas por distintos motivos, quienes con su sacrificio han hecho posible que "la muerte le enseñe a los vivos" a soñar con un Mundo lleno de respeto por las ideas del otro.







José Vicente Cuenca Phd Departamento de Antropología Universidad Nacional de Colombia Santa Fé de Bogotá, 1994


viernes, 27 de julio de 2012

Monseñor Cesar Caneva

Por Enrique C. Rodríguez
La tarea de seleccionar el material para esta reseña ha sido muy difícil, ya que en su dilatada y fructífera actuación en Azul, Monseñor César Cáneva
dejó obras tan importantes que hasta parece injusto rememorar algunas para dejar de lado otras.
Nos hemos basado en el exhaustivo libro “ El Padre Cáneva “ que escribiera el sacerdote César Hernán Villamayor ( Tandil, Imprenta Grafitan, 1974 ).
Quien desee profundizar en el tema podrá también recorrer la erudita obra del Profesor Exequiel Ortega, publicada por el Diario El Tiempo de nuestra ciudad.
César Antonio Cáneva nació en la villa de Carlazzo, Provincia de Como, Italia, el 27 de Marzo de 1874.
El pequeño pueblito contaba en ese entonces con menos de mil habitantes.
Fue hijo de Pedro Cáneva y de María Castelli. Tuvo dos hermanas, Inocencia y Margarita.
La tragedia lo sacudió desde pequeño: a los 11 años pierde a su madre, afectada de una enfermedad incurable.
Su padre, acongojado, emprendió un viaje por distintos puntos de Europa, y al regreso, tomó la decisión que tanto beneficiaría a nuestra ciudad: emigrar a
la Argentina.
E
l viaje se realizó en 1888. Don Pedro y César se establecieron en casa de un familiar, Antonio Castelli, en la ciudad de San Nicolás.
Este lo empleó de inmediato como mandadero en el almacén de Ramos Generales “ La Buena Medida “, de Don Angel Cacivio.
César debió interrumpir sus estudios. La alternativa era de hierro: o los libros o el trabajo. En esos duros años no había tiempo para ambas cosas.
En 1891 trabó amistad con dos sacerdotes que resultarían de fundamental importancia para el surgimiento de su vocación: el capellán del Hospital, David Cánepa; y el cura vicario de la parroquia de San Nicolás, José María Cambra.
Ellos lo alentaron para que ingrese en el Seminario de Buenos Aires.
Tras los estudios correspondientes, fue ordenado sacerdote el 21 de Diciembre de 1901 en la iglesia de San Ponciano, de la ciudad de
La Plata.

La tarde del 13 de Julio de 1903, en el Ferrocarril Sud, llegó César a nuestra ciudad, para hacerse cargo interinamente de la parroquia.
Nos cuenta Villamayor que el hombre que manejaba el “ mateo “ no descendió del pescante para ayudarlo con su equipaje, y casi de lástima, lo trasladó hasta la esquina de Burgos y Belgrano, frente a la Sociedad Francesa, donde vivía y celebraba misa en improvisada capilla el cura párroco Manuel Pujato.
Años mas tarde, Cáneva habría de confesarle a un amigo que al aceptar la responsabilidad, sintió miedo, por lo que en una santería de Buenos Aires compró una pequeña imagen de la Virgen de Luján, que trajo consigo, bajo el brazo.
Una obra imponente lo esperaba: hacerse cargo de la continuación de la obra de construcción de la Iglesia, cuya piedra fundamental se había colocado en 1900.
Los tiempos eran duros y los recursos escasos. Iba poca gente a los oficios de los domingos, y los feligreses no se atrevían a llamar al sacerdote para asistir a sus enfermos.
Corrían tiempos de escepticismo religioso y de predominio de la masonería.
Como decía un personaje de aquella época: “ laicos son nuestra cuna y nuestro hogar, nuestra escuela y nuestra tumba “.
Este es el panorama que encuentra Cáneva en Azul.
Muchos recordarán el episodio de Corpus Christi, en 1904: la procesión recién había comenzado cuando desde los balcones del Centro Español, un grupo de personas comenzó a agredir a la columna, con disparos al aire, piedrazos e insultos.
El sacerdote y los hombres y mujeres que lo acompañaban, unos doscientos, no se acobardaron y la celebración siguió su curso.
Los agresores fueron detenidos, y al día siguiente, el Padre Cáneva, en noble gesto, intercede ante el Comisario para que sean puestos en libertad.
El 7 de octubre de 1906, día de la patrona de Azul, Nuestra Señora del Rosario, la obra está lista: se inaugura nuestro templo mayor, aquel sobre el cual alguien diría : “ una exageración para su tiempo, fue un acierto y orgullo para el porvenir
Cáneva y sus fieles habían logrado su objetivo, bien que la tarea tuvo recién su culminación en mayo de 1921, con la bendición del altar mayor .
En 1911, la viruela diezma a nuestros indios pampas, y Villa Fidelidad fue aislada del resto de la población por un cordón de tropas del ejército, como medida sanitaria.
En aquellas jornadas, junto a la abnegación y el sacrificio del Dr. Angel Pintos, se vio recorrer de toldo en toldo al Padre Cáneva, auxiliando espiritualmente en sus últimos momentos a los silenciosos hijos del desierto.
Diría luego el sacerdote refiriéndose a los pampas “ me recibieron bien, son muy pobres y tristes...no son feroces ni malos sino más bien humildes y sumamente sensibles...les duele el desprecio y la miseria en que se encuentran viviendo
Dicen los memoriosos que es de esa época que le quedó a Cáneva la costumbre de fumar toscanos, ya que el Dr. Pintos le había dicho que eran útiles para evitar el contagio.
Ese mismo año fallece en Como, Italia, su padre Don Pedro, por lo que decide visitar a su familia en Italia. Una vez allí, y con su hermana Margarita, viajan a Suiza, para ver a su otra hermana Inocencia, que se había casado con un farmacéutico de Lucerna.
Tras el cálido reencuentro, se traslada al Vaticano, donde es recibido por el Papa Pío X, en audiencia que le deja un imborrable recuerdo.
Y luego de ello, visita Lourdes y Castres. En esta última ciudad francesa, sede de las Hermanas de la Inmaculada Concepción, solicita el envío de religiosas a nuestra ciudad, a fin de que lo auxilien en su tarea benéfica.

A grandes trazos, consignaremos parte de la obra de Monseñor Cáneva en nuestra ciudad.
En 1915 fundó “ La Revista “, órgano semanal de la Parroquia, que se imprimía en los talleres gráficos del Asilo San Antonio, siendo destinado el dinero de su venta para la asistencia de los niños huérfanos allí alojados.
Este Asilo fue otro de los frutos del accionar de Cáneva. Inaugurado en 1911, poseía talleres de encuadernación y zapatería, y muchos niños azuleños aprendieron allí un oficio. Lo dirigía María Gómez de Enciso, a quien hemos recordado en otra crónica.
Azul crece, convirtiéndose de pueblo en ciudad. Los barrios adquieren fisonomía propia.
En dirección Sudoeste, aparece la primera villa industrial, en derredor de la Cervecería Piazza. Allí el accionar de Cáneva y los laboriosos vecinos logran erigir la Capilla del Carmen , cuya piedra fundamental se coloca el 16 de Julio de 1926, ante tres mil personas.
Ese mismo año cumple sus bodas de plata con el sacerdocio, y el pueblo azuleño le obsequia un cáliz de oro, el que se expone en la Joyería Calderaro. Las celebraciones se prolongaron durante tres días,pese a la humildad de Cáneva, que rechazaba todo homenaje.
Otras de sus realizaciones fueron el Asilo de Ancianos, inaugurado en 1924, el que contó con la incomparable dirección de Doña Ernestina Darhanpé de Malere; y el Hogar Buen Pastor, que nació en 1932 bajo la tutela de las Hermanas del Buen Pastor de Angers ( Francia ) para proteger a las ñiñas desamparadas.
En 1933, por ley 11.715, se creó la Diócesis de Azul, y al año siguiente, Cáneva fue designado su Obispo, ante el regocijo de toda la población.
Recordemos lo que dijera en la oportunidad: “ Si ser Obispo es un honor, no lo acepto, pero si es un martirio, sí lo acepto “.
Su asunción dio lugar a un gran acto público, que tuvo lugar el 24 de febrero de 1935. Una de sus primeras medidas fue hacer pintar en su escudo el Callvú Leovú, en homenaje a esta tierra que tanto lo amara.
Cuanta gestión hubo que hacer en beneficio de Azul, tuvo su apoyo, en defensa de las fuentes de trabajo y de los derechos de asociación de reseros, carreros y canillitas.
También participó en asambleas populares pro restauración de las finanzas de Azul, cuando se produjo la liquidación del Banco Comercial, influyendo para que su sucesor, el Nuevo Banco de Azul, abriera sus puertas a la confianza ciudadana.
Su último y gran logro fue, sin dudas, el Seminario Diocesano, magnífico edificio inaugurado el 15 de Marzo de 1945 para albergar las vocaciones sacerdotales.
En 1951 celebró sus bodas de oro con el sacerdocio, ocasión en que el pueblo vuelve a tributarle un multitudinario homenaje.
Su salud declinó rápidamente, falleciendo el 25 de Mayo de 1953, a los 79 años, ante el dolor de su querido Azul.
Fue sepultado en el Seminario, siendo acompañado el cortejo fúnebre por miles de personas, muchas de las cuales se llegaron a pie hasta su última morada.
Para finalizar, he aquí parte de su testamento:
Declaro que no tengo herederos forzosos ni descendientes. He nacido pobre y pobre quiero morir. Todo lo que me ha venido de la mano de Dios...ha sido destinado para el culto...Recomiendo a la caridad de los fieles la última obra que he podido realizar: el Seminario Diocesano de Azul, en cuya Iglesia quisiera ser sepultado...

jueves, 31 de mayo de 2012

Los combates entre gladiadores tienen su origen en ritos funebres

Los combates entre gladiadores tienen su origen en ritos fúnebres.
In 7-Roma on mayo 29, 2012 at 15:35



El origen de los combates. Nicolás de Damasco nos cuenta que en el año 264 a.C. se celebró un funeral en honor de Junio Bruto Pera, cuya última voluntad había sido que sus dos hijos organizaran tres combates simultáneos en la feria de ganado local. Cien años más tarde, la celebración de este tipo de juegos fúnebres en los que se enfrentaban varios esclavos propiedad de los organizadores se había convertido en una costumbre. Alcanzaron tanta popularidad que en el año 174 a.C., Tito Quinto Flaminio organizó un munus (servicio fúnebre en honor del finado) en Roma que consistió en enfrentar a 74 hombres en una serie de combates singulares que se prolongó durante tres días.

Los munera solían celebrarse en diciembre, coincidiendo con las saturnales (Saturnalia), fiestas en honor de Saturno, un dios al que se relacionaba con los sacrificios humanos. Además de los combates, se incluían las famosas venatio, batidas de caza en las que se abatían bestias traídas de todo el mundo, para demostrar cómo Roma era capaz de subyugar a otros pueblos.

Estos ritos fueron extendiéndose entre la población, hasta tal punto que las elites políticas y económicas se dieron cuenta de que la organización de los munera era una forma de extender su fama más allá de la muerte. Un número creciente de patricios empezaron a incluir la celebración de estos juegos en su testamento. Los niveles de exigencia fueron creciendo, ya no bastaban unos cuantos luchadores y el armamento fue evolucionando hasta convertirse en el espectáculo en el que acabó derivando.

Juegos de éxito

El combate entre gladiadores no dejaba indiferente a nadie. Los mismos intelectuales de la época, como Séneca, Cicerón o Plinio el Joven, veían aspectos negativos y positivos al mismo tiempo. Mientras Cicerón les consideraba “hombres arruinados y bárbaros”, opinaba también que, “cuando se trata de criminales condenados los que luchan con la espada… ninguna lección podía ser más efectiva contra el dolor y la muerte”. Por su parte, Séneca se horroriza ante la muerte del hombre para “el juego y diversión”, pero también ve en los gladiadores un ejemplo de cómo afrontar la muerte con valor.

Entre los ciudadanos, el éxito era tremendo, especialmente entre las mujeres, aunque el término gladiador se utilizaba como insulto, especialmente desde las rebeliones de Espartaco. Así lo atestigua una rúbrica de un gladiador encontrada en Pompeya “Celado Octaviano, tracio, tres victorias, tres coronas: suspiro de todas las mujeres”. El satírico Juvenal cuenta el caso de Epia, esposa de un senador, que abandonó a su marido por un luchador llamado Sergio, ajeno a cualquier atractivo físico, pero triunfador en la arena.

No faltaban tampoco los romances sonados, entre actrices y gladiadores, como es el caso del fragmento de cerámica, usado quizá como amuleto, que se encontró con el siguiente mensaje: “Verecunda, la actriz, ama a Lucio, el gladiador”. La hipocresía de la sociedad romana, que criticaba a los gladiadores, pero luego les alentaba y asistía en masa a los juegos, fue criticada por los autores cristianos Tertuliano o San Gerónimo.

Una señal del éxito de estos juegos no es otra que el progresivo perfeccionamiento del espacio en el que se celebraban, que pasó de ser una construcción tosca en la que se aprovechaba el relieve del suelo completándose con cascotes que hacían de gradas a convertirse en los grandes anfiteatros que aún hoy se conservan en Roma (Coliseo – 50.000 espectadores), Túnez (el Djem – 30.000 espectadores), Leptis Magna (Libia – 16.000 espectadores), Pula (Istria, Croacia – 20.000 espectadores), Emérita Augusta (15.000 espectadores), Tarraco (14.000 espectadores) o Pompeya (12.000 espectadores).

También se producían disturbios, como atestigua un grafito del anfiteatro de Pompeya datado en el siglo I d.C. en el que se representa un hecho relatado por el historiador Tácito, que da cuenta de un enfrentamiento entre pompeyanos y nucerinos con motivo de unos juegos organizados por Livineyo Régulo en el año 59 d.C. Como consecuencia de ello, se envió al exilio al organizador y se castigó a la ciudad sin espectáculos durante diez años, aunque poco después Nerón levantó la sanción.

Procedencia y organización de los gladiadores

Aunque en su mayoría eran hombres, también se han documentado casos de gladiadoras, como Amazonia y Aquilia, representadas en un relieve del Museo Británico de Londres. La edad de los combatientes solía estar comprendida entre los 18 y los 25 años, aunque los había que prolongaban su trayectoria por muchos más años dada la fama y el dinero que podía conseguirse. El reclutamiento se producía entre prisioneros de guerra, esclavos, condenados a muerte que conmutaban su pena por el servicio en la arena u hombres libres que daban este salto para hacer fortuna. La mayoría de ellos tenían, por tanto, algo que ganar.

El primer paso era la admisión en los ludi gladiatori, las escuelas que imponían un duro régimen disciplinario a los luchadores a fin de conseguir la virtus. La escuela contaba con unctores (masajistas) y doctores (entrenadores de lucha). Los venatores, que se batían con fieras, disponían de los mismos servicios. Los cuidados que se ofrecían a los gladiadores en los ludi eran muy buenos, pues se procuraba que gozaran de la mejor salud para los combates. No era el mismo caso de los noxii, criminales condenados por robo, violación o asesinato. Perdían sus derechos y eran enviados a prisión, de la que sólo saldrían para ir a la arena. Estos no recibían ningún tipo de entrenamiento, simplemente eran eliminados en público, obligándolos a pelear y matar a otros noxii. Es a ellos a quiénes debe asignarse la manida frase “Ave César, los que van a morir te saludan”, utilizada por Suetonio para referirse a unos condenados que iban a participar en una naumaquia, pero no generalizada entre los gladiadores.

Los gladiadores se organizaban en torno a familias gladiatoras, grupos de luchadores propiedad de un lanista, representante que concertaba los combates y administraba la contabilidad del grupo. Normalmente era uno de ellos, que había conseguido la libertad una vez logrado el rudis, la espada de madera que se obtenía como consecuencia de la acumulación de éxitos durante toda una vida de combates y que otorgaba el ansiado retiro.



Los tipos de gladiadores

Se conocen varios tipos de gladiadores, cada uno de los cuales tenía sus armas características:

El Reciario (retiarius) – armado con una red de 3 metros de diámetro con una serie de plomos colocados en su circunferencia exterior. La red podía utilizarse para azotar al adversario, hacer que tropezara o atraparlo. Estaba atada a la muñeca y llevaba una pequeña daga (pugio) para cortarla en caso de que el contrincante se hiciera con ella. La otra arma del reciario era el tridente y sus únicas defensas eran el galerus, una especie de hombrera que le cubría uno de sus lados, y un brazo acolchado para evitar cortes en el antebrazo.

El Tracio – equipado con una versión pequeña del scutum de madera, el escudo de los legionarios. También llevaba el protector acolchado para el brazo. Llevaba un casco que le cubría toda la cabeza y grebas que le protegían las piernas. Su espada (gladius) era de hoja curva.

El Secutor – equipado igual que el tracio, le diferenciaba su espada, que era de hoja recta. Su escudo era más grande, pero el casco le permitía menos visión que al tracio.

El Myrmillo – está equipado con el escudo imperial y el gladius de la infantería romana. La espada iba sujeta a la mano del gladiador por unas correas. Sólo tenía una greba y llevaba las piernas acolchadas, igual que uno de los brazos. Su nombre procede de un pez marino desconocido, el mormyr.

El Hoplomachus – es el que menos se conoce, su indumentaria recuerda al tracio, pero va armado con una pica y un escudo de bronce, en vez de madera.

El Provocator – igual que el Hoplomachus, es poco conocido, lleva un casco que le protege hasta el pecho, piernas alcochadas con glebas y va armado con espada corta y larga.
fuente:
Paleorama en Red. Prehistoria y Arqueología en Internet

viernes, 4 de mayo de 2012

María Alex, la poetisa de Azul Por Enrique C. Rodríguez

María Alex, la poetisa de Azul

Maria Alex Urrutia Artieda
Por Enrique C. Rodríguez



Puede parecer acaso hasta un contrasentido recordar, utilizar el tiempo pasado para quien alguna vez alcanzara la categoría de ser eterno presente. María Alex de Azul es para la sociedad casi un sinónimo de su simbología cultural. Sin embargo, cuando transcurren los años las nuevas generaciones muestran avidez por aproximarse a la huella de su impronta. Y entonces sí, el pretérito convoca para referirnos a quien fuera la poetisa de este terruño.

Mencionemos primeramente las obras que escribió María Aléx, para luego enumerar algunas de las numerosas distinciones de que fuera objeto.

En 1938 apareció su primer libro de poemas, MUSICA INTERIOR , por cuya calidad le fuera solicitado por la Biblioteca Pública de Nueva York para incorporarlo a su patrimonio.

Dos años después publicó BRUJERIAS ( Poemario de la Andanza ) .

En 1946 editó “ POEMAS “ y el mismo año, un ensayo sobre Antonio Machado, el cual fue impreso para la serie Cuadernos de Azul, de la Biblioteca Popular “ Bartolomé J. Ronco “.

En 1958 ve la luz CANTOS y cinco años después, CANTOS DE LA PATRIA CHICA .

Su antología poética llamada AYER ILUMINADO se conoció en 1968, junto con una semblanza de Francisco López Merino.

El último libro de nuestra poetisa fue MUJERES DE AQUELLA PAMPA, poemario ilustrado con bocetos de Doelia Alvarez, y dedicado a las primeras y valientes pobladoras de esta zona.

De sus múltiples colaboraciones en Diario El Tiempo, destacamos sus “ Apuntes Histórico-Líricos de Azul “, publicados en 1968, en el cual abordara, con el apoyo de su poesía, temas tales como la fundación, el indio, el fortín y las carretas.

En cuanto a las distinciones y homenajes que se le tributaran, pondremos de resalto las siguientes:



- En 1971 recibió el Premio Almafuerte, otorgado por la Sociedad de Escritores de la Pcia. de Bs. As.; fue la primera vez que tal lauro se otorgara a una mujer.

- El mismo año, la Subsecretaría de Cultura de la Provincia le dedicó el número 15 de sus Cuadernos del Instituto de Literatura, el cual se titula “ Urrutia Artieda y Azul “ y cuenta con prólogo, selección y notas de Raúl D’ Onofrio.

- En 1974, y por Decreto del 13 de Septiembre, el Poder Ejecutivo Bonaerense la consagró como Hija Benemérita de la Provincia, motivo por el cual viajó a nuestra ciudad el Ministro de Educación, Dr. Tomás Diego Bernard, quien le hizo entrega de una medalla de oro y un diploma.

- En 1975 la Biblioteca Popular de Azul la designó Socia Honoraria, y su querida Escuela Provincial N° 2 la hizo, simbólicamente, depositaria de su llave.

- Al año siguiente, la Intendencia Municipal declaró a su obra “ LA PATRIA CHICA “ como Poemario Oficial de Azul.

- Y en 1978, en un cálido homenaje que le realizan el Diario El Tiempo y la comunidad toda, fue descubierta en su casa de Uriburu 474 una placa conmemorativa de los 40 años de la aparición de su primer libro, MUSICA INTERIOR .


Los primeros años de vida de María Aléx han quedado registrados para la posteridad a través de un testimonio de primera mano, ya que Mario Labaronnie le realizó un reportaje poco antes de morir a la última de sus hermanas, Raquel Mercedes, a quien todos conocemos como Soledad o simplemente, “ Sole “.

El casette con esa grabación se encuentra disponible en nuestra Hemeroteca.



María Alex cursó los estudios primarios en la ya legendaria Escuela N° 2. Cuando su viejo edificio fue demolido, le dedicó un poema llamado “ Destino “ que en una de sus estrofas dice:

“ Y me duele tu muerte hasta la sangre / más allá de la lágrima y el rezo / Porque muere contigo, entre tu polvo / la alegría infantil de mis recreos “



Realizó los estudios secundarios en el Colegio Nacional, donde fue su maestro dilecto el Profesor Reynaldo Marín.

Luego de ello, viajó a La Plata a estudiar el Profesorado en Letras de la Facultad de Humanidades, donde enseñaban hombres de la talla de Arturo Marasso, Rafael Alberto Arrieta y Arturo Capdevila.

En esa época fue colaboradora del diario “ La Razón “ y las revistas nacionales “ Mundo Argentino “ y “ El Hogar “.

Ya recibida, regresó a su Azul para dedicarse a la docencia secundaria y superior, en el Colegio Nacional y en la Escuela Normal.

Entre 1938 y 1939 dirigió el suplemento literario del Diario El Tiempo, trabando amistad con su director, el Dr. Carlos A. Ronchetti, y con el Dr. Bartolomé J. Ronco.

Ninguna actividad cultural le fue ajena. Formó parte del cuerpo de docentes de la Universidad Popular “José Hernández “, en la cual dictó gratuitamente y durante 45 años, clases de Castellano, Ortografía, Redacción y Selección de Textos.

Integró el grupo fundador de la Agrupación Artística Maná y fue, durante muchos años, miembro de la C.D. de la Biblioteca Ronco.

Cuando María Alex se jubiló como profesora, y se disponía a realizar su sueño de “ andar la provincia “ , el destino la ató a una silla de ruedas. Pero ello no logró doblegar su espíritu, reflejando su esperanza en este poema de 1971:



Aquí estoy en mi mundo, aquí en mi casa,

Con mi gente, mis ansias y mi duelo,

Sostenida en “ la prueba “ por el celo

Y el cuidado fraterno ya sin tasa.



Aquí estoy yo así. Y en mi consuelo

Desde el fondo del alma se desplaza

La esperada esperanza que me abrasa

Con el vivo deseo de mi anhelo.



Andarme como ayer, a mi albedrío,

Levantados la fe, el amor y el brío

En la suerte y la gracia de ese gozo.



Andarme de ese modo es lo que espero,

Yo no sé si será, pero lo quiero

Con empeño sin lindes ni reposo.



Cuenta la Profesora Haydée Dieguez de Vázquez, en una nota que le hiciera Angélica Waddell para “ Carta Abierta “ que

“ María Aléx era una persona simple, de personalidad fuerte, que decía las cosas que tenía que decir “



También recuerda Beba Vázquez en esa entrevista algún amor platónico de María Aléx con un alma gemela, con la cual solía encontrarse para hablar de los mutuos sentimientos, pero la relación no se concretó en matrimonio.

Nuestra poetisa falleció el 15 de Octubre de 1982. Como reseñara Adriana Abadie en “ Fotos y Letras “, su postrera voluntad está reflejada en el mármol de su propia tumba. Allí, casi en la entrada misma al cementerio municipal, y bajo la sombra del ciprés que supo ganar en vida para resguardar su sueño eterno, reza su epitafio, que escribiera diez años antes de su muerte:



Caminante: Aquí dice Maria Aléx;

mas no creas que yazgo en esta fosa;

pues apenas llegada, presurosa,

me trepé por la savia silenciosa

hasta el gajo más alto del ciprés.

y allí estoy, caminante, allá en la altura

como ayer en la tierra y en el anhelo:

rodeada de pájaros y cielo,

encendida de canto y de dulzura







NOTA: Partes de este texto fueron difundidas en el programa " Ana y el espejo ", a través de la emisora FM del Pueblo de la ciudad de Azul.



El autor agradece el inestimable apoyo de la conductora del programa, Sra. Ana María Praiz, y al amigo y gran colaborador en la Hemeroteca, Sr. Mario Labaronnie.



En consonancia con el propósito de divulgación histórica que animara nuestra participación en la radio, se permite la reproducción total o parcial de este artículo, con el solo requisito de la mención de su fuente.

jueves, 1 de marzo de 2012

Enrique C. Rodríguez en http://www.hemerotecadeazul.com.ar

Un homicidio en el Concejo Deliberante...


Comentar Recordamos en esta oportunidad un trágico suceso que tuvo lugar en nuestra ciudad en los albores del siglo XX, y para ello, nos vamos a valer del completo trabajo redactado por el Profesor Don Exequiel César Ortega, que bajo el título "Cuando Azul vio un asesinato en pleno recinto del Concejo Deliberante ", fuera publicado por el Diario " El Tiempo " el día 16 de Diciembre de 1984.

Para comprender mejor los sucesos, y ubicarnos en el contexto histórico en que ocurrió este homicidio, trazaremos primeramente un breve panorama de la situación provincial nacional y provincial, siempre guiándonos por el trabajo del Profesor Ortega.

Ejercía la Presidencia de la Nación al momento de los hechos el Dr. José Figueroa Alcorta, que había asumido la primera magistratura en reemplazo del Dr. Manuel Quintana, fallecido en Marzo de 1906.

En nuestra Provincia, seguía proyectándose la influencia del " REGIMEN " elitista y minoritario, con sus clásicos caudillos y el fraude electoral como método.

Marcelino Ugarte fue Gobernador entre 1902 y 1906, y a partir de este año, Ignacio Irigoyen.

Era moneda corriente que los Intendentes no adictos, fueran reemplazados por los clásicos " comisionados " por lo general tras incidentes de tipo policial.

La oposición se encontraba bastante debilitada luego de las revoluciones de 1890, 1893 y 1905. Su principal representante era la UNION CIVICA RADICAL, con su doctrina de la Intransigencia, representada por Leandro N. Alem hasta su suicidio en 1896, y luego por Hipólito Yrigoyen, que oscilaba entre la abstención electoral y la revolución.

Otro partido opositor era el Mitrismo, o UNION CIVICA NACIONAL,que se había desprendido del movimiento cívico de 1890, por no compartir los principios de intransigencia sostenidos por Alem.

Y también quedaban restos del Partido Autonomista y el Roquismo, agrupados en la sigla " PARTIDOS UNIDOS ".
Cuál era , mientras tanto, la situación política en Azul ?
LA SITUACION EN AZUL:

A comienzos de 1905 fue electo Intendente el Dr. Angel Pintos, prestigioso médico de relevante actuación en Olavarría y Azul, que integraba el llamado COMITE POPULAR, de extracción mitrista. La Presidencia del Concejo deliberante fue confiada a Don EUFEMIO ZAVALA Y GARCIA.
Esta elección fue cuestionada ante la justicia electoral por grupos opositores, de orientación ugartista, roquista y autonomista, que se valían para concretar sus designios, del accionar violento de caudillos locales, escasos de prejuicios y valores morales, y que contaban con la complicidad de la Policía.

En Azul tales sujetos respondían a los hermanos ANGEL Y MANUEL TOSCANO, que habían llegado a ocupar la Intendencia en 1890, aunque fueron corridos y apresados por la revolución radical de 1893.

En cuanto a los periódicos locales, " El Pueblo " y " El Porvenir " sostenían una posición contraria al Dr. Pintos, mientras que " El Imparcial " de los hermanos Darhanpé, lo defendía a rajatablas.

Tras la impugnación de las elecciones ante la Justicia del Crimen, el Juez de Paz del Azul, sr. Pourtalé, condenó a los Municipales electos con multa, seis meses de arresto e inhabilitación por tres años para ejercer cargos públicos, por supuestas infracciones a la ley electoral, y pese a que el Juez del Crimen había suspendido todo procedimiento al abocarse a la causa.
Ello derivó en la detención del Intendente Angel Pintos en la Confitería de Cea, por no haber acatado la sentencia del Juez de Paz.

Los diarios titulaban" El Intendente de Azul conducido preso por las calles."
Tras numerosas idas y venidas judiciales, se convocó a nuevas elecciones municipales, designando el Gobernador Ignacio Yrigoyen como " Comisionado Especial " al sr. Emilio Morales. El 24 de Junio de 1906 Tuvo lugar la votación, con estos resultados:

1°) COMITE POPULAR ( Del Dr. Angel Pintos y Don Evaristo Jiménez - este último, padre de María de las Nieves Giménez de Ronco ) : 305 votos;

2°) PARTIDOS UNIDOS: ( encabezado por Emiliano Bargas ): 277 votos

3°) PARTIDO AUTONOMISTA: ( con Héctor Urioste al frente) : 39 votos.

Notemos la escasísima cantidad de votantes, frente a un padrón de millares de electores, y la alta abstención de muchos ciudadanos.
Como no es de extrañar, el Toscanismo Ugartista desconoció el resultado de las urnas, y ocupó por la fuerza la Municipalidad, dirigido por el Dr. Fernando Maza, frente a la pasividad del Comisionado Morales.
A su vez, la mayoría triunfadora en los comicios se constituyó como autoridad por sí misma, ya que el Comisionado no les entregaba el Libro de Actas de la Municipalidad. Se designó así a Don MANUEL AZTIRIA como Intendente y a Don EUFEMIO ZAVALA Y GARCIA presidiendo el Concejo Deliberante. Estas autoridades , que finalmente son reconocidas por el Gobierno Provincial, se encuentran con que la Tesorería Municipal poseía como haber la irrisoria suma de $ 200, de la cual no toda era en efeectivo.
Pero una nueva sorpresa nos espera : la Suprema Corte de Justicia de la Provincia declaró nulas a las dos Municipalidades. Se designó como nuevo Comisionado al honrado y capaz Carlos Vega Belgrano, el cual tendría como dura tarea la de reunir a las partes en litigio, constituir la Municipalidad, y entonces sí, realizar el nuevo acto comicial.

EL TRISTE DESENLACE:

Nos vamos acercando al drama . El 26 de Noviembre de 1906, a las 2 de la tarde, se reúnen las partes en disputa en el Palacio Municipal. Se eligió Presidente de la sesión a Don EUFEMIO ZAVALA Y GARCIA, prestigioso hacendado y hombre público honesto y eficiente, de 76 años de edad.

La numerosa barra estaba ocupada por elementos del toscanismo, que comenzaron a proferir insultos.

Los iniciaba, como nos cuenta el Profesor Ortega, un tal MIGUEL BIGGI alias MAROTA, cochero de plaza, conocido matón, hombre de casas de baile y algo más.
Tuvo la mala suerte de sentarse a su lado el corresponsal del Diario "La Prensa " de Buenos Aires, sr. Luis Vázquez, quien solicitó a " Marota " que no perturbara la sesión, a lo cual este respondió con un insulto y un golpe, a la vez que intentaba apuñalarlo en el vientre con su facón, cosa que no logró porque se interpuso el sr. Anizán.
A partir de este momento, comenzaron los balazos " en granizada " . Don Eufemio Zavala y García se arrimó hasta la barra reclamando calma, siendo fácil blanco de varios disparos mortales, los que también hirieron gravemente a los Sres. Cristobó, Juan Bosch y Luis Cornille. El Comisionado Carlos Vega Belgrano salvó su vida milagrosamente, y el balazo que tal vez le estaba destinado, fue a herir en una pierna a nuestro conocido, Don Paulino Rodríguez Ocón. El asesino de Zavala y García, Miguel Biggi, resultó a su vez "misteriosamente" muerto de un balazo en la ingle, disparo que partió de la misma barra.
Mientras tanto, se hacía notar la total ausencia de la policía.

No nos vamos a extender en los detalles del juicio. Baste consignar que tras detenerse y dictarse la prisión preventiva de PACOMIO AVILA, GABINO RAMOS y D´ALESSANDRO, todos fueron recuperando la libertad, sin condenarse a nadie.
Es que como decía " El Imparcial " del 21 de Diciembre, el caso había quedado librado " a los tribunales de conciencia ".
Fuente:
- Descripción y Foto: Enrique C. Rodríguez en http://www.hemerotecadeazul.com.ar

sábado, 11 de febrero de 2012

A UNA TUMBA ABANDONADA

 A una Tumba Abandonada, esta es un poesia del Poeta, autor de numerosas poesias, guitarrero etc.
Don Osvaldo Urbina
                                       Deje en su tumba paisano
                                       Una flor y unas plegarias
                                       Como rosas Necesarias
                                       Para el alma de un cristiano
                                       Y si me temblo la mano
                                       Cuando me fui a santiguar
                                       Fue que me puse a pensar
                                       Entre triste y dolorido
                                       Lo que puede don olvido
                                       Cuando comienza a tallar

Los autores del Blog dedican esta poesia a todos aquellos que yacen en las tumbas abandonadas y olvidadas de Cementerio Municipal de Azul