
tumba que guarda los restos de los Banks en el cementerio de Azul

Banks foto de epoca
Equipo que relizo las autopsias, el de traje es el Doctor Pintos
Fue uno de los crímenes más sonados de su época: ahogado por la bancarrota, un chacarero de Azul, portador de prestigioso apellido, mató a sangre fría a ocho personas, entre éstas, a tres de sus hermanos y dos de sus sobrinas
El 18 de abril de 1922, Azul se despertó conmovida, por el terrible asesinato cometido por un caracterizado vecino Don Mateo Bank, en un acto de locura o inconciencia, disparó a mansalva matando indiscriminadamente a varios familiares y peones que trabajaban en su campo, acosado por sus deudas, cometió el terrible homicidio.
Su padre fue un caracterizado vecino irlandés que estaba afincado en el país desde 1862. Dedicados al trabajo agrícola. Su madre también irlandesa, se llamaba Maria Ana Keena
Tuvieron siete hijos siendo Mateo, el tercero.
Alrededor de 1897, compraron una fracción de campo en la Estación Parisch, y es la que corresponde al campo llamado de la Buena Suerte.
Mateo Banks se caso con Martina Gainza, radicándose en Azul, alrededor de 1912, teniendo cuatro hijos. Con respecto a su vida en Azul, podemos decir que tenía una gran participación en la vida religiosa del pueblo manifestándose como un ferviente militante del catolicismo portando el palio en las procesiones Además en el ámbito comercial era representante de la agencia de automotores Studebaker, automóvil muy lujoso en esa época, a pesar de eso contrajo varias deudas, por su afición al juego, cosa que hacia habitualmente y jugaba muy fuerte. Aparte se comentaba que había no solo contraído deudas sino que había estafado a algunos chacareros, y a sus hermanos según consta en los archivos del juicio.
En la acusación del tribunal para llevarlo a juicio, el escritor Álvaro Abos, en el artículo ya citado cuenta lo siguiente:
El juicio a Mateo Banks, acusado de ocho homicidios consumados con premeditación y alevosía, tuvo lugar en el Sport Club de Azul, habilitado como tribunal. El lugar estaba abarrotado de gente y el acusado, un hombre robusto cuya pelirroja testa y amplios bigotazos denunciaban su ascendencia irlandesa, debió ser protegido por la policía pues el público quería agredirlo. En el juicio, Mateo Banks se retractó de la confesión, que le había sido arrancada, dijo, con torturas. Pero las evidencias reunidas en la acusación del fiscal, el doctor Horacio Segovia, eran lapidarias contra Banks .
Comenzado el juicio Banks es defendido por el doctor Luís Maria Larrain, que en esos momentos se desempeñaba en tribunales como Defensor de Pobres, actuando como fiscal acusador el doctor Horacio Segovia, estando el Tribunal compuesto por los siguientes miembros doctor Lisandro Salas, como presidente y vocales los doctores Armando Pessagno y Abdón Bravo Almonacid, durando el juicio mas o menos diez meses, siendo sentenciado a cadena perpetua. Inmediatamente su defensor presenta ante la Corte Suprema de la Nación un recurso de inaplicabilidad e inconstitucionalidad de la Ley, que es concedido el tres de abril de 1923, rechazando la Corte el de inconstitucionalidad, derivado a la Cámara Tercera de Apelaciones en lo Criminal de la Plata, esta Cámara confirma la sentencia de Primera Instancia.
En 1924, es trasladado al penal de Ushuaia, sentenciado a reclusión perpetua, después de 19 años sale en libertad, pues la habían reducido la pena a su pedido, esto se debió a su excelente comportamiento, cuando deja el penal, cuenta con 70 años de edad.
Su mujer pidió la anulación del matrimonio y sus hijos cambiaron su apellido por el de su madre que se llamaba Martina Gainza.
Un día a los 77 años bañándose resbaló y falleció en la bañadera.
Los Banks, fueron sepultados en el Cementerio Único, están en tumbas una al lado de otra Según la tradición parándose frente a las cruces que marcan las tumbas las victimas están enterradas de acuerdo a como fueron asesinadas. (de izquierda a derecha)
Salvo dos de ellas están identificadas una pertenece a Sarita Banks y la otra a Maria Ana Banks.
fuente:
Crimen y Status social Hugo Alberto Hohl noviembre 1998
Diario el Tiempo